DINOPOLIS

Nací en el jurasico, en una epoca difícil. Nunca conocí a mis padres porque una gran sequía me enterro en una gran capa de polvo que me convirtio en un fosil.

En febrero del 2001 me encontraron cuando todavía era un huevo en un pueblo de Teruel, una pareja de montañeros muy majos. Como no sabían que hacer conmigo me llevaron a su casa y alli pase la primavera tranquila, encima de la mesa del salón.

Pero a principios de junio uno de los hijos de las pareja, el más travieso, me metió en el microondas con el teléfono movil de su padre.

Claro, aquello reactivo mi ADN, petrificado hasta entonces por los siglos de los siglos. Al llegar la madre a la cocina vio el arcijo, apagó inmediatamente el microondas pero ya era tarde, el movil había pasado a mejor vida.

En un principio no se fijó mucho en mi, al fin y al cabo era un adorno de la mesa.Sólo al cabo de un rato se dio cuenta de que el huevo de dinoraurio empezaba a hacer ruidos. ¡Era yo que estaba picando el huevo! Salí exhausta de esta empresa, un consejo nunca os encerreis en un huevo de piedra, es muy pesado salir de él sin un cortafrios. La madre se quedó petrificada, me metió en una bolsa y me llevo corriendo a Dinópolis.
Allí me dejo en manos de una dino-comadrona muy eficaz que me metió en una incubadora de microondas para que se conviertese la piedra del huevo en cascara y asi poder salir yo del artefacto. Al cabo de 5 dias de arduos esfuerzos salí de mi huevo totalmente agotado yun buen puré de borrajas me sirvió para recuperar fuerzas. Ahora hecho de menos ese huevo donde he pasado los últimos 160 millones de añosl, pero no quiero perder el tiempo ni rendirme a la nostalgia, tengo que recuperar el empuje y voy a empezar a viajar. Me he comprado un piso precioso en Zaragoza y a partir de ahora quiero pasar los fines de semana conociendo esta tierra. Ya os iré contando.

 

 

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